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"En la ignorancia del pueblo está el dominio de los príncipes; el estudio que los advierte, los amotina. Vasallos doctos, más conspiran que obedecen, más examinan al señor que le respetan; en entendiéndole, osan despreciarle; en sabiendo qué es libertad, la desean; saben juzgar si merece reinar el que reina: y aquí empiezan a reinar sobre su príncipe. [...] Pueblo idiota es la seguridad del tirano". F. Quevedo

jueves, 26 de febrero de 2026

Curso 2025/26- Historia de España (Bach) Textos PAU- Reinado de Alfonso XIII

                  

Curso 2025/26- Historia de España (Bach) Textos PAU- Reinado de Alfonso XIII

TEXT0 2 à  MOCIÓN DE LA ASAMBLEA OBRERA DE TARRASA. 21 DE JULIO DE 1909.

Considerando que la guerra es una consecuencia fatal del régimen de producción capitalista. Considerando, además, que dado el sistema español de reclutamiento del ejército, sólo los obreros hacen la guerra que los burgueses declaran. La asamblea protesta enérgicamente:

1.- Contra la acción del gobierno español en Marruecos.

2.- Contra los procedimientos de ciertas damas de la aristocracia, que insultaron el dolor de los reservistas, de sus mujeres y de sus hijos, dándoles medallas y escapularios, en vez de proporcionarles los medios de subsistencia que les arrebatan con la marcha del jefe de la familia.

3.- Contra el envío a la guerra de los ciudadanos útiles a la producción, y en general, indiferentes al triunfo de la cruz sobre la media luna, cuando se podrían formar regimientos de curas y de frailes que, además de estar directamente interesados en el éxito de la religión católica, no tienen familia, ni hogar, ni son de utilidad alguna al país (…)

4.- Contra la actitud de los diputados republicanos que, ostentando el mandato del pueblo, no han aprovechado la inmunidad parlamentaria para ponerse al frente de las masas en su protesta contra la guerra y compromete a la clase obrera a concentrar todas sus fuerzas, por si se hubiera de declarar la huelga general para obligar al gobierno a respetar los derechos que tienen los marroquíes a conservar intacta la independencia de su patria.


 

Análisis histórico de las ideas del texto:

movimiento obrero, guerra colonial y crisis del sistema de la Restauración (1909)

El texto se inscribe en el contexto de crisis social y política del reinado de Alfonso XIII, especialmente en el marco del conflicto colonial en Marruecos y de la Semana Trágica de 1909, uno de los episodios más reveladores del fracaso del regeneracionismo desde arriba. Se trata de un documento emanado del movimiento obrero catalán, con una clara orientación antimilitarista, anticlerical y anticapitalista, que expresa la creciente radicalización social ante la incapacidad del sistema para integrar las demandas populares.

La idea central del texto es la condena de la guerra de Marruecos, interpretada como una consecuencia directa del sistema capitalista y del funcionamiento oligárquico del Estado liberal de la Restauración. La Asamblea Obrera niega cualquier legitimidad nacional o patriótica al conflicto y lo presenta como una guerra al servicio de los intereses económicos y políticos de las élites dirigentes, lo que conecta con una lectura materialista y de clase del imperialismo, muy presente en el socialismo y el anarquismo del momento.

Uno de los ejes fundamentales del documento es la crítica al sistema de reclutamiento militar, que permitía la redención en metálico y, por tanto, eximía a las clases acomodadas del servicio militar. Esta denuncia enlaza directamente con las reformas frustradas del regeneracionismo político: mientras figuras como Canalejas intentaron suprimir este privilegio, en 1909 seguía vigente un sistema desigual que hacía recaer el peso de la guerra sobre los obreros. El texto subraya así una idea clave del periodo: el Estado liberal no era percibido como neutral, sino como un instrumento al servicio de la burguesía.

El tono especialmente duro contra la aristocracia y la Iglesia debe interpretarse en el contexto de la fuerte tradición anticlerical del movimiento obrero urbano, particularmente en Cataluña. La crítica a las “damas de la aristocracia” que ofrecen escapularios en lugar de ayudas materiales simboliza el rechazo obrero a una caridad paternalista que no cuestiona las estructuras de desigualdad. Esta dimensión explica también los ataques a edificios religiosos durante la Semana Trágica y revela la fractura cultural y social existente entre las clases populares y las instituciones tradicionales del régimen.

La propuesta —retóricamente provocadora— de enviar a la guerra a curas y frailes expresa una doble idea: por un lado, la acusación de inutilidad social de determinados estamentos; por otro, la afirmación del valor del obrero como sujeto productivo indispensable. Esta visión conecta con el proceso de conciencia de clase que se desarrolla en España a comienzos del siglo XX, en paralelo al crecimiento de sindicatos como la CNT y la UGT, y refleja el distanciamiento del movimiento obrero respecto a los valores tradicionales de la Restauración.

El texto también manifiesta una clara desconfianza hacia el parlamentarismo, al reprochar a los diputados republicanos su pasividad. Este elemento resulta clave para comprender la evolución política del periodo: incluso las fuerzas reformistas eran percibidas como incapaces de transformar el sistema desde dentro. De ahí que la moción contemple la huelga general como instrumento legítimo de presión, lo que anticipa la creciente conflictividad social que culminará en la crisis de 1917.

Finalmente, la referencia a los derechos del pueblo marroquí introduce una dimensión internacionalista, poco habitual en el discurso político tradicional español, pero coherente con la ideología obrera. Frente al nacionalismo defendido por sectores del ejército y de la monarquía, el movimiento obrero cuestiona la legitimidad del dominio colonial y establece un paralelismo entre la opresión exterior y la explotación interior.

En conjunto, el texto constituye una prueba evidente del agotamiento del sistema de la Restauración, incapaz de canalizar las demandas sociales generadas por la industrialización, la guerra colonial y la desigualdad estructural. La Moción de la Asamblea Obrera de Tarrasa refleja cómo, frente al regeneracionismo institucional de Maura o Canalejas, emergía una contestación social radical que ya no aspiraba a reformar el sistema, sino a confrontarlo. En este sentido, el documento se integra plenamente en la dinámica de crisis que, entre 1902 y 1923, conduciría al colapso del régimen liberal y a la búsqueda de soluciones autoritarias.

 

AHORA análisis histórico de las ideas del texto con referencias textuales

El texto pertenece al movimiento obrero organizado en el contexto del reinado de Alfonso XIII y se sitúa cronológicamente en 1909, en plena guerra de Marruecos y en vísperas de la Semana Trágica. Desde el inicio, el documento adopta una posición claramente ideológica al afirmar que «la guerra es una consecuencia fatal del régimen de producción capitalista», lo que revela una interpretación marxista o socialista del conflicto, entendiendo la guerra como producto de intereses económicos y no como una necesidad nacional.

Una de las ideas centrales del texto es la denuncia de la desigualdad social ante la guerra, que se expresa con claridad cuando se afirma que «sólo los obreros hacen la guerra que los burgueses declaran». Esta frase conecta directamente con el sistema de reclutamiento militar mediante redención en metálico, vigente en ese momento, que permitía a las clases acomodadas evitar el servicio militar. El texto refleja así una crítica frontal al Estado liberal de la Restauración, percibido como clasista y al servicio de la burguesía, incapaz de garantizar la igualdad de los ciudadanos.

El rechazo a la guerra colonial en Marruecos aparece explícitamente en el primer punto de protesta: «Contra la acción del gobierno español en Marruecos». Esta afirmación debe relacionarse con el contexto del tema, donde la política colonial es uno de los factores de mayor desgaste del sistema, culminando años después en el desastre de Annual. Para el movimiento obrero, la guerra no solo es injusta socialmente, sino también ilegítima desde el punto de vista político y moral.

El texto introduce además una crítica social y moral a la aristocracia, visible en la referencia a «ciertas damas de la aristocracia» que, según el documento, «insultaron el dolor de los reservistas (…) dándoles medallas y escapularios, en vez de proporcionarles los medios de subsistencia». Esta frase expresa el rechazo obrero a la caridad paternalista, considerada hipócrita e inútil frente a los problemas reales de las familias trabajadoras. La crítica enlaza con el profundo malestar social que, como se estudia en el tema, estalló violentamente durante la Semana Trágica.

Especialmente significativa es la referencia anticlerical del texto, cuando propone irónicamente que «se podrían formar regimientos de curas y de frailes» para enviarlos a la guerra. Más allá del tono provocador, esta frase refleja la percepción del movimiento obrero de que la Iglesia formaba parte del bloque social dominante, beneficiándose del sistema sin asumir sus sacrificios. Esta idea ayuda a explicar la quema de conventos e iglesias durante los disturbios de 1909 y la fuerte fractura cultural entre clases populares e instituciones tradicionales.

Otra idea clave del texto es la desconfianza hacia la representación política, visible en la crítica a «los diputados republicanos que, ostentando el mandato del pueblo, no han aprovechado la inmunidad parlamentaria». Esta frase revela que, incluso las fuerzas republicanas, eran consideradas insuficientemente combativas por amplios sectores obreros. Ello conecta con la crisis del parlamentarismo descrita en el tema y anticipa la radicalización política y social que desembocará en la huelga general de 1917.

Finalmente, el texto culmina con una clara amenaza de acción directa, al comprometer a la clase obrera a concentrar fuerzas «por si se hubiera de declarar la huelga general». Esta referencia explícita sitúa el documento dentro de una estrategia de movilización obrera que desborda los cauces del sistema político de la Restauración. Además, la mención a «los derechos que tienen los marroquíes a conservar intacta la independencia de su patria» introduce una dimensión internacionalista, contrapuesta al imperialismo defendido por el Estado y el ejército.

En conjunto, el texto refleja con gran claridad cómo, frente a los intentos de regeneración desde arriba impulsados por Maura o Canalejas, se desarrolló una contestación social radical que denunciaba simultáneamente la guerra colonial, la desigualdad social y la falta de representación política. La Moción de la Asamblea Obrera de Tarrasa constituye así un testimonio directo de la crisis del sistema de la Restauración y del creciente protagonismo del movimiento obrero en la España de comienzos del siglo XX.

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