Vamos a completar los anexos teóricos sobre los paisajes agrarios. Estos son fruto de la diversidad territorial española y todos afrontan una serie de retos actuales
Anexo Paisaje agrario mediterráneo de huertas o litoralAnexo
Paisaje agrario de montaña
Anexo
Paisaje agrario de Canarias
El paisaje agrario mediterráneo litoral es uno de los más dinámicos y productivos de España.
Se extiende por el litoral y prelitoral mediterráneo, desde Cataluña
hasta el sureste peninsular, incluyendo también las Islas Baleares y
áreas del valle bajo del Guadalquivir. Su desarrollo se explica por la
combinación de varios factores favorables:
- Clima mediterráneo con influencia marítima, con inviernos suaves y gran insolación.
- Posibilidad de varias cosechas al año.
- Amplio desarrollo de infraestructuras de
regadío.
Tradicionalmente,
este paisaje se organizaba en torno a huertas históricas, como las de Valencia
y Murcia, estructuradas mediante redes de acequias de origen medieval.
Estas huertas abastecían a los mercados urbanos cercanos con una agricultura
intensiva basada en pequeñas parcelas.
Desde la
segunda mitad del siglo XX, este modelo ha experimentado una profunda
transformación. La introducción de tecnologías de riego por goteo, la
modernización de las explotaciones y la integración en los mercados
internacionales han dado lugar a una agricultura intensiva altamente
tecnificada.
Destacan
especialmente los invernaderos de Almería, conocidos como el “mar de
plástico”, el Campo de Cartagena especializado en horticultura intensiva
y las áreas citrícolas de la Comunidad Valenciana.
Actualmente, buena parte de la
producción se orienta a la exportación hacia los mercados europeos, lo
que ha convertido a España en uno de los principales exportadores de frutas y
hortalizas de la Unión Europea. Sin embargo, este modelo plantea importantes problemas
y retos:
- Elevada dependencia del agua, en un contexto de sequía creciente.
- Sobreexplotación de acuíferos y conflictos por
trasvases.
- Contaminación por nitratos y fertilizantes, visible en espacios como el Mar Menor.
- Presión urbanística y turística sobre el suelo
agrario.
El futuro de este paisaje depende de
avanzar hacia una agricultura más sostenible, basada en la eficiencia
hídrica, la innovación tecnológica y la protección de los ecosistemas.
Paisaje agrario de montaña
El paisaje
agrario de montaña se localiza en áreas situadas generalmente por encima de
los 1.000 metros de altitud, como los Pirineos, la Cordillera
Cantábrica, el Sistema Central, el Sistema Ibérico o las Cordilleras
Béticas. Las condiciones físicas de estos territorios condicionan
fuertemente la actividad agraria: relieve abrupto y fuertes pendientes, clima más frío y húmedo; yescasa superficie
cultivable. Por ello, la agricultura tiene un papel limitado y suele
concentrarse en fondos de valle o terrazas agrícolas. Tradicionalmente
se cultivaban productos de subsistencia, como patatas o cereales adaptados al
clima.
La actividad
dominante es la ganadería extensiva, basada en el aprovechamiento de los
pastos naturales de montaña. En el norte peninsular predominan el bovino
y el ovino, mientras que en zonas más secas adquiere importancia el caprino.
Históricamente,
estas actividades estaban vinculadas a prácticas como la trashumancia,
que permitía trasladar el ganado entre pastos de verano en la montaña y pastos
de invierno en las llanuras. Sin embargo, desde mediados del siglo XX estos
territorios han experimentado importantes transformaciones: éxodo rural y
despoblación, envejecimiento de la población agraria; y abandono de tierras
agrícolas
Como
consecuencia, muchas áreas han experimentado procesos de reforestación
natural, transformando el paisaje tradicional. A pesar de estas
dificultades, los espacios agrarios de montaña desempeñan hoy funciones muy
importantes: conservación de la biodiversidad, protección frente a la erosión
y regulación de los recursos hídricos. Además, en los últimos años se ha
impulsado la producción agroalimentaria de calidad (quesos, carnes de
montaña, mieles) y el desarrollo de actividades complementarias como el turismo
rural. El gran reto de estos territorios es mantener actividad económica
y población, evitando el abandono del medio rural.
Paisaje agrario de Canarias
El paisaje
agrario canario presenta características muy particulares dentro de España,
debido a la insularidad, el relieve volcánico y la escasez de
agua. La agricultura se ha adaptado históricamente a estas condiciones
mediante soluciones ingeniosas, entre las que destacan: bancales o terrazas
de cultivo para aprovechar las pendientes; sistemas tradicionales de captación de agua
como galerías y aljibes y modernos sistemas de desalinización y riego
localizado.
En las zonas
litorales predomina una agricultura intensiva de regadío orientada a la
exportación, especialmente el cultivo del plátano, uno de los
productos más representativos del archipiélago. Las plataneras, visibles
en muchas zonas de Tenerife, La Palma o Gran Canaria, constituyen uno de los
paisajes agrarios más característicos. Históricamente también tuvo gran
importancia el cultivo del tomate para exportación, aunque en las
últimas décadas ha disminuido debido a la competencia internacional.
En las medianías e interior de
las islas se desarrolla una agricultura más tradicional y diversificada,
con cultivos como papas (patatas), cereales, viñedos y frutales.
Esta agricultura suele combinarse
con ganadería caprina, adaptada a las condiciones áridas de muchas
zonas.
Actualmente, el sector agrario canario
afronta varios desafíos:
- Competencia con el turismo, principal actividad económica del archipiélago.
- Escasez de recursos hídricos.
- Fragmentación de la propiedad y abandono de tierras.
- Costes elevados de transporte y producción.
A pesar de ello, la agricultura
sigue teniendo un importante valor económico, social y paisajístico, y
se está impulsando la producción ecológica, los productos locales de
calidad y su integración con el turismo rural.
A modo de conclusión señalar que los paisajes
agrarios españoles muestran cómo la agricultura se adapta a las condiciones
físicas, económicas y sociales de cada territorio. El paisaje mediterráneo
litoral representa un modelo intensivo y altamente productivo, mientras que los
paisajes de montaña y Canarias reflejan sistemas agrarios más condicionados por
el medio natural.
En todos los casos, el gran desafío
actual es encontrar un equilibrio entre productividad, sostenibilidad
ambiental y mantenimiento del mundo rural, en un contexto marcado por el cambio
climático, la globalización de los mercados y la transformación del territorio.
Comprender estos paisajes no solo
ayuda a estudiar la geografía agraria, sino también a reflexionar sobre cómo
queremos gestionar el territorio y producir alimentos en el futuro.


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